2 de abril de 2026

El icónico monumento de la CDMX que inspiró a BTS y cómo conocerlo

El descubrimiento trasciende lo anecdótico para convertirse en un fascinante vínculo cultural que entrelaza la espiritualidad coreana con el corazón de la Ciudad de México. Todo comenzó con un sonido ancestral, un eco que resuena en la música de una de las bandas más influyentes del mundo y que, sorprendentemente, tiene su réplica física a pocos pasos de una de las avenidas más emblemáticas de la capital mexicana.

La conexión se revela en la canción *»No. 29″*, incluida en el álbum *Arirang* de BTS, donde el grupo coreano rinde homenaje a sus raíces a través de un elemento sagrado: la Campana Sagrada del Rey Seongdeok. Este objeto, considerado un tesoro nacional en Corea del Sur, es único en el mundo por su frecuencia vibratoria y su elaborado diseño en bronce. El líder de la banda, RM, explicó que el sonido de la campana fue incorporado como un tributo a la herencia cultural del país, y la duración de la pista —un minuto y 37 segundos— coincide exactamente con el tiempo que tarda su eco en desvanecerse por completo.

La Campana Sagrada, también conocida como el Tesoro Nacional No. 29, es la más grande de Corea del Sur. Con una altura de 3.75 metros, un diámetro de 2.27 metros y un peso de 18.9 toneladas, esta imponente pieza data de hace más de 1,300 años. Su historia y majestuosidad la convierten en un símbolo de la tradición coreana, y hoy puede admirarse en la ciudad de Gyeongju, un destino que atrae a miles de visitantes cada año.

Pero, ¿qué tiene que ver este tesoro coreano con la Ciudad de México? La respuesta está en un lugar inesperado: el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, ubicado a unos pasos de la Avenida Insurgentes. Allí, en una de sus salas, se exhibe una réplica exacta de la Campana Sagrada, donada por el gobierno de Corea del Sur en 1993 como parte de un intercambio cultural. Aunque no es la original, su presencia en la capital mexicana ofrece a los visitantes la oportunidad de apreciar de cerca la grandeza de este ícono histórico, sin necesidad de viajar al otro lado del mundo.

El hallazgo no solo resalta la profundidad cultural de BTS, sino también cómo la música puede servir como puente entre continentes. Que una canción inspirada en un objeto milenario encuentre eco en un museo mexicano es un recordatorio de que el arte y la historia trascienden fronteras. Para quienes deseen explorar este vínculo en persona, la réplica de la campana está abierta al público en el museo, donde también se exhiben otras piezas que celebran la diversidad cultural del planeta.

Gyeongju, por su parte, sigue siendo un destino imperdible para los amantes de la historia. La ciudad, antigua capital del reino de Silla, alberga no solo la Campana Sagrada, sino también tumbas reales, templos budistas y paisajes que parecen sacados de un cuento. Llegar hasta allí es sencillo: desde Seúl, el viaje en tren bala (KTX) toma aproximadamente dos horas, mientras que en autobús el trayecto dura alrededor de cuatro. Una vez en Gyeongju, la campana se encuentra en el Parque de los Tesoros Nacionales, un espacio que invita a sumergirse en la grandeza de la Corea antigua.

Este encuentro entre la música de BTS, la herencia coreana y el patrimonio mexicano es un ejemplo más de cómo la cultura puede unir a las personas, incluso cuando están separadas por miles de kilómetros. Un sonido, una campana y una canción bastaron para crear un diálogo entre dos mundos que, a primera vista, parecen distantes, pero que en realidad comparten mucho más de lo que imaginamos.

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